lunes, 8 de junio de 2026

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¡Qué bendición la mía!

  A los 65 contar con un padre y un hermano en la familia, no es poco. ¿Qué digo? ¡Es un montón! Los abrazos, las charlas, las anécdotas, la disposición...¿Vas a estar? Paso a tomar unos mates y sigo. ¡Bienvenido al país! ¿Cómo te fue en Brasil? ¡Qué orgullo que nos hayas representado a los de la tercera edad en la carrera!

¡Qué regalo hermoso de esta vida! ¡Qué bendición!

El dolor atraviesa esos corazones. Algunos más rotos que otros. El silencio los atraviesa. La cancelación. Vidas tan hermosas como brillantes pero con un dolor arraigado al corazón que no les permite disfrutarse.

¡Qué bendición la mía! La vida me transcurre, por otros carriles transita el dolor pero...

¡Qué bendición la mía!

¿Porqué?

Naciste responsable, te cargaste TODA la responsabilidad que pudiste y más. Había necesidad? Qué buscabas tapar? Qué querías controlar? Así te intuyeron. Así te aceptaron. Así se acomodaron a vos y vos lo permitiste. Y presa de esa angustia por no poder, no llegar, no llegar a pagar....
Espíritu renovador, siempre resurgiendo de las cenizas....

"De todo quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir, y la certeza de que sería interrumpida antes de terminar. Hacer de una interrupción un camino nuevo, hacer de la caída un paso de danza; del miedo, una escalera; del sueño, un puente; de la búsqueda, un encuentro” F. Pessoa